1° Corintios 13:4-8
El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás dejará de existir.
Muchas veces seguramente escuchaste decir “se acabó el amor”. Así sucede cuando está basado en sentimientos egoístas.
Pero cuando decidimos darle lugar a Dios, ese amor no se apagara jamás, y será paciente, bondadoso, generoso, fiel.
Recibe el amor puro que proviene de Él y compártelo con tu cónyuge, con tu familia.
Ora así: Padre Dios, reconozco que me siento vacío, que he sido egoísta, que guarde rencor. Pero hoy decido llenarme de tu abundante amor, recibo con gratitud ese amor puro que me das y así ser capaz de amar a todos los que me rodean. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Viernes!