Hebreos 8:8-10
Hebreos 8:8-10 Vienen días (dice el Señor) en que estableceré un nuevo pacto: pondré mis leyes en su mente, y las escribiré sobre su corazón. Yo seré su Dios, y
El Ministerio Profético Shekináh, fundado por sus pastores María del Carmen y Juan Carlos Borges; bajo el gobierno del Espíritu Santo, tiene como misión alcanzar a las personas con el Evangelio del Reino de Jesucristo y, mediante un amor paternal, formarlas, capacitarlas y entrenarlas para que aprendan, modelen y expresen la Cultura del Reino Celestial.
Nuestro propósito es enviarlas a cumplir la voluntad de Dios, hasta verla establecida en sus vidas, sus familias y las naciones.
Cada jornada es una oportunidad para vivir como discípulos en misión. Al comenzar el día, rendimos nuestros planes al Señor y le pedimos que nos use en nuestro entorno diario —en casa, trabajo y comunidad— para reflejar a Cristo con nuestras palabras y acciones.
Recordamos que fuimos llamados a caminar juntos en el propósito de Dios. Como un solo cuerpo, renovamos nuestro compromiso de apoyarnos, crecer en fe y trabajar unidos para que más personas conozcan el amor transformador de Jesús.
Nuestra adoración no termina en un canto, sino que nos impulsa a vivir para la gloria de Dios. Al exaltar Su nombre, nuestro corazón se alinea con Su propósito y somos renovados para participar activamente en Su obra en el mundo.
El amor de Cristo en nosotros nos mueve a actuar. Oramos, servimos, damos y vamos, motivando también a otros a involucrarse. Así vivimos el llamado de hacer discípulos que formen nuevos discípulos, extendiendo el Reino de Dios más allá de nuestras fronteras.
La Gran Comisión no debería ser la pasión de unos cuantos, sino la tarea de todos los discípulos de Jesucristo. Jesús nos mandó a hacer discípulos. La tarea no estará completada hasta que cada discípulo haga de la Gran Comisión su plan de vida.
La misión de hacer discípulos no es exclusiva de unos pocos, sino una responsabilidad compartida por todos los seguidores de Cristo. Cada creyente está llamado a asumir la Gran Comisión como parte esencial de su propósito de vida.
El discipulado genuino no se limita a actividades dentro de la iglesia. Se expresa de manera práctica en la familia, el entorno laboral y la comunidad, impactando a las personas dentro de nuestro círculo natural de influencia.
Dios utiliza la obra misionera para llevar a los creyentes más allá de la comodidad personal. Este proceso amplía la visión, permitiendo ver el mundo desde la perspectiva de Dios y comprender Su corazón por todas las naciones.
La Gran Comisión se cumple cuando los discípulos hacen discípulos que, a su vez, continúan el proceso. Orar, dar, ir y motivar a otros a involucrarse son expresiones prácticas de una fe comprometida con la expansión del Reino de Dios.
Un espacio diario para encontrarte con Dios, ser edificado por Su Palabra y afirmar tu caminar en el Reino.
Hebreos 8:8-10 Vienen días (dice el Señor) en que estableceré un nuevo pacto: pondré mis leyes en su mente, y las escribiré sobre su corazón. Yo seré su Dios, y
Proverbios 14:21 Denigrar al prójimo es pecado; benditos los que ayudan a los pobres. El valor de una persona no depende de sus bienes materiales. Por eso no menosprecies al
Proverbios 13:18-21 Quien desprecia el consejo acaba pobre y avergonzado; quien acepta la corrección es objeto de honra. Es agradable ver que los sueños se hacen realidad, pero los necios
Proverbios 13:13 Desatiende una orden y lo lamentarás; respeta el mandamiento y tendrás tu recompensa. De la misma manera en que necesitas una baranda para no caerte desde un precipicio
Queremos estar cerca de ti y caminar este trayecto contigo. Haznos saber cómo podemos orar por ti.