1° Corintios 15:57
¡Gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Un futbolista declaró “merecíamos la victoria”, pero era su rival quien estaba celebrando. De la misma manera, Jesús merecía la victoria, pero tú eres quien finalmente gana el partido.
Aún cuando el diablo te haga foul, el pecado te lesione, por tus errores metas un gol en contra, el partido no ha terminado. Sigue jugando, ¡Cristo te ha concedido la victoria sobre el pecado y la muerte!
Ora así: Padre Dios gracias por Jesucristo, quien pago con su sangre por mi victoria. Recibo esta bendición y sigo jugando el partido de mi vida. Amén.
¡Bendecido Miércoles!