1° Juan 5:11-12
Él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Hay que dejar de pensar en Jesús solo como un ejemplo histórico, un incomparable líder, un ser humano excepcional.
Es hora de recibirlo para que habite adentro nuestro, y así tengamos la seguridad de una vida eterna en la Presencia de Dios.
Ora así: Padre Dios, creo que solo en Jesús tengo vida eterna, y por eso hoy abro mi corazón y lo recibo como mi Salvador y Señor. Por fe declaro que ¡Su presencia vive en mí! En su Nombre, amén.
¡Bendecido Viernes!
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