1° Reyes 18:44-46

1° Reyes 18:44-46

Finalmente, la séptima vez, su sirviente le dijo: Vi una pequeña nube, como del tamaño de la mano de un hombre, que sale del mar. Entonces Elías le gritó: Corre y dile a Acab: Sube a tu carro y regresa a tu casa. ¡Si no te apuras, la lluvia te detendrá!. Poco después el cielo se oscureció de nubes. Se levantó un fuerte viento que desató un gran aguacero, y Acab partió enseguida hacia Jezreel. Entonces el Señor le dio una fuerza extraordinaria a Elías, quien se sujetó el manto con el cinturón y corrió delante del carro de Acab todo el camino, hasta la entrada de Jezreel.

Elías, quien ya tenía unos 40 años, corrió como lo hacían los mensajeros jóvenes más de 25 km para llevar la buena noticia a la ciudad que la larga sequía había terminado.

Sigue creyendo, actuando, y aunque solo veas una pequeña nube, apresúrate a declarar que una lluvia de bendición viene sobre tu vida, tu hogar, y aún tu ciudad y nación.

Ora así: Padre Dios, creo que esta sequía terminará. Recibo fuerzas de tu Espíritu para seguir intentando y anunciar siempre buenas noticias a todos. Amén.

¡Bendecido Martes