1° Reyes 20:1-4
Por ese tiempo, Ben-adad, rey de Aram, movilizó a su ejército con el apoyo de treinta y dos reyes aliados, sus carros de guerra y sus caballos. Sitiaron Samaria, la capital de Israel, y lanzaron ataques contra la ciudad. Ben-adad envió mensajeros a la ciudad para que transmitieran el siguiente mensaje al rey Acab de Israel: «Ben-adad dice: “¡Tu plata y tu oro son míos, igual que tus esposas y tus mejores hijos!”». «Está bien, respondió el rey de Israel. ¡Todo lo que tengo es tuyo!».
Ante tan gran ejército, el rey Acab se atemorizó, olvidando que Dios es todopoderoso, entregó todo sin luchar.
No importa cuán grande sea tu problema. No te rindas, lucha recordando que Dios peleara con vos.
Ora así: Padre Dios, confiando en tu poder, no voy a retroceder, y enfrentaré mis problemas en el Nombre de Jesús. Amén.
¡Bendecido Lunes!