2° Corintios 10:4

2° Corintios 10:4

Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas.

Una, entre otras, fortaleza espiritual es una mentira disfrazada de verdad, que creés que no es posible cambiar: no lo podré conseguir, no nací para eso, esto es imposible.

Son argumentos falsos que debes destruirlos con la Verdad de Dios: “a todo puedo hacerle frente pues Cristo me fortalece”, “mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus gloriosas riquezas”.

Ora así: Padre Dios, rechazó toda pensamiento negativo, derribo todo argumento que me impide salir adelante; me aferro a tu Verdad: “para el que cree todo es posible”. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Martes!