2° Reyes 7:1-2
Dijo Eliseo: Mañana a estas horas, a la entrada de Samaria, podrá comprarse diez kilos de flor de harina con una moneda de plata, y veinte kilos de cebada por el mismo precio. Un príncipe respondió al hombre de Dios: Si el Señor abriera ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Eliseo le dijo: Tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello.
En medio de un sitio, Samaria sufría un proceso de inflación y escasez extrema de alimentos, pero llego una promesa de salvación de Dios, aunque el principal oficial del rey no la creyó ni la disfruto.
Por eso, cree siempre en las promesas de Dios; no corras el riesgo de “verlas” pero que otros las “disfruten”. Cree que tu vida cambia, que tu familia es bendecida, que tu ciudad es restaurada.
Ora así: Padre Dios, creo en tu Palabra, en que veré el cumplimiento de tus promesas y las experimentare. En el nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Domingo!