Hechos 16:24-25

Hechos 16:24-25

El carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo. Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban. De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas!

Injustamente encarcelados, sin posibilidades de liberarse, en lugar de quejarse, Pablo y Silas estaban orando y cantando.

Muchas veces enfrentamos tiempos malos, cuando parece que no hay solución, pero orando, alabando y dando gracias a Dios, Él hará que las cadenas se rompan, las puertas se abran, la bendición llegue a nuestras vidas, y aún haya libertad para todos los que nos rodean.

Ora así: Padre Dios, oro y alabo creyendo que eres todo poderoso para revertir cualquier situación presente, y aún liberar a aquellos con quienes me contacto diariamente. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Viernes!