Hechos 23:11-12
Esa noche el Señor se le apareció a Pablo y le dijo: Ten ánimo, Pablo. Así como has sido mi testigo aquí en Jerusalén, también debes predicar la Buena Noticia en Roma. A la mañana siguiente, un grupo de judíos se reunió y se comprometió mediante un juramento a no comer ni beber hasta matar a Pablo.
Pablo estaba preso, pero recibió dos promesas: no moriría y que iría a predicar a Roma.
Dios siempre cumple sus Promesas; por eso, en medio de tus problemas, recuerda que Él te ofrece estar siempre tu lado. ¡Recibe Su ayuda cotidiana!
Ora así: Padre Dios, creo en tus Promesas, y te pido que tu Presencia me acompañe y ayude cada día de mi vida. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!