Romanos 10:1
Hermanos, ciertamente lo que mi corazón anhela, y lo que pido a Dios en oración es la salvación de mi nación.
Luego de su encuentro sobrenatural con Jesús resucitado, el apóstol Pablo tenía una pasión: que toda persona reciba la misma salvación y vida eterna que Él disfrutaba.
¡Tú puedes tener un encuentro con Jesús!
¡Tú también puedes orar por aquellos que te rodean cotidianamente!
¡Tú también puedes compartir tu experiencia con ellos!
Ora así: Padre Dios, te pido por mi nación, por aquellos que están en oscuridad, y estaré atento para llevarles la luz de Jesús. En Su Nombre, amén.
¡Bendecido Sábado!
Reenvía siempre este alimento espiritual diario a todos tus contactos.