Apocalipsis 3:20
¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.
Si llaman a tu puerta sin previo aviso, es posible que tengas la casa desordenada, sucia, sin la comida preparada; pero aún así, si es alguien especial, le darías la bienvenida. ¡Cuánto más si es Jesús!
Él está golpeando a la puerta de tu corazón, pero también de tu casa, de tu trabajo o negocio. Está llamando sabiendo que no estás preparado, que hay mucho para ordenar. ¡Abrí la puerta ahora! Quiere “comer” con vos en tu mesa, sentarse en tu escritorio o taller, guiarte en cada paso, para que tengas Su bendición en cada tarea que realices.
Ora así: Padre Dios, dejó entrar a Jesús a mi vida, a mi casa, a mi trabajo o estudio, para que ordene mi vida, limpie lo que está sucio, comparta conmigo todas mis actividades; para prosperar y ser de bendición para los demás. Amén.
¡Bendecido Jueves!