Génesis 47:7-10
Entonces José hizo entrar a su padre Jacob y se lo presentó al faraón. Entonces Jacob bendijo al faraón. ¿Cuántos años tienes? le preguntó el faraón. Jacob respondió: He andado por este mundo ya ciento treinta arduos años; pero mi vida ha sido corta en comparación con la de mis antepasados. Entonces Jacob volvió a bendecir al faraón antes de salir del palacio.
Luego de recibir la bendición, el faraón le asignó a Jacob la mejor tierra para que se estableciera y se quede en Egipto.
Cuando nosotros bendecimos con palabras y acciones, sin juzgar ni criticar, perdonando a aquellos que nos maldicen y desprecian, incluso a gobernantes imperfectos, todos querrán tenernos cerca.
Dios abrirá las puertas para que siempre recibas lo mejor y hasta tu nación será engrandecida.
Ora así: Padre, gracias porque cada mañana bendices mi vida con tu Palabra. Decido perdonar y bendecir a todos, para me vaya bien y aún mi nación sea prosperada. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Viernes!