Isaías 51:2
Cuando llamé a Abraham, era un solo hombre; pero, cuando lo bendije, se convirtió en una gran nación.
Abraham era una persona que, en sus fuerzas naturales, tuvo cierto éxito; pero, con la bendición sobrenatural de Dios, sus resultados fueron extraordinarios.
Esta misma bendición te alcanza cuando le crees a Dios y sigues Sus Consejos. Recibe Su Poder cada día, recuerda sus Promesas, actúa siguiendo Su Palabra. Tu vida, familia y tu círculo de influencia serán sobrenaturalmente prosperados.
Ora así: Padre Dios, así como bendijiste a Abraham para que se convirtiera en una gran nación, te pido que bendigas mi vida, mi casa, mi ciudad y país. En el Nombre poderoso de Jesús, amén.
¡Bendecido Viernes!