Isaías 54:8
En un estallido de enojo aparté de ti mi rostro por un poco de tiempo. Pero con amor eterno tendré compasión de ti, dice el Señor, tu Redentor.
“Redentor”, es el que pagaba el precio para que un esclavo sea libre.
El pecado te esclaviza, te aparta de Dios y sus bendiciones, pero Jesús pagó por amor el precio con su sangre, para que seas libre de todo lo que te ata, y recuperes los derechos que como hijo te corresponden.
Ora así: Padre Dios, gracias por tu amor, por pagar el precio de mi libertad, por darme acceso a tus bendiciones. Me arrepiento de mis pecados, te pido perdón, y decido seguir tus consejos y caminar a tu lado. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Viernes!