Proverbios 14:21
Denigrar al prójimo es pecado; benditos los que ayudan a los pobres.
El valor de una persona no depende de sus bienes materiales.
Por eso no menosprecies al pobre, ni lo discrimines, ni te burles, ni lo juzgues, ni finjas no verlo; porque no solo es una falta de educación, sino una ofensa directa contra Dios, quien te ha bendecido generosamente.
Activar el amor al prójimo extendiendo tu mano, atrae el favor del Señor, llena de paz tu corazón, algo que el egoísmo nunca producirá.
Ora así: Padre Dios, renunció al individualismo de este tiempo, a ignorar al que está sufriendo, y decido ayudar a quienes están a mi lado y lo necesitan. Amén.
¡Bendecido Sábado!