Romanos 14:13
Así que dejemos de juzgarnos unos a otros. Por el contrario, propóngase vivir de tal manera que no causen tropiezo ni caída a otro creyente.
Por la gracia de Dios somos perdonado, bendecido, tenemos vida eterna. Usemos también esa gracia para bendecir a nuestra familia, vecinos, amigos, compañeros, a quienes pensamos que nos hicieron mal, a gobernantes.
Perdona para que tu corazón sea sanado, liberado, y no caigas en desgracia.
Ora así: Padre Dios, renuncio a seguir juzgando, a guardar rencor, a hablar mal de otros. Perdono, recordando que Jesús cargo mis pecados y me bendijo inmerecidamente. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!