Romanos 3:23-24
Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la “redención” que proveyó Cristo Jesús.
En aquellos años era común ir al “mercado” a comprar un esclavo. Pero también podías “redimirlo”, y pagar un precio con el propósito de darle libertad.
Esto es justamente lo que hizo Cristo Jesús, pagando un alto precio con su sangre para darte:
# Libertad espiritual de la condena eterna a la que te llevó el pecado.
# Unirte a Dios Padre para que experimentes cotidianamente Su Gloria, Gracia y Favor.
# Declararte justo gratuitamente, clavando tu “prontuario” en la cruz.
Ora así: Padre Dios, reconozco que he pecado y que he sido destituido como hijo. Pero hoy creo que soy justificado gratuitamente por tu gracia, que he sido redimido por la sangre de Cristo Jesús, que soy libre de las consecuencias del pecado para volver a disfrutar de tu gloria. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Sábado!