Romanos 4:13
La promesa dada a Abrahán y a su “descendencia” en cuanto a que recibiría el mundo como herencia, le fue dada por la fe.
Hace 4000 años, Abrahán creyó en la Promesa de bendición para su propia vida, su familia, su economía. Por eso se lo recuerda como “Padre de la fe”.
Esta extraordinaria Promesa, puedes activarla en tu propia vida, si creés como Abraham, para ser un “hijo de la fe”.
Ora así: Padre Dios, creo que estas promesas son también para mí, mi familia, mi economía, mi eternidad. Lo declaro en el Nombre de Jesús, amén.
Bendecido Martes