Romanos 5:17-18
El pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos; pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia, porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo. Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una relación correcta con Dios y vida nueva para todos.
Adán transmitió el “virus espiritual” del pecado a toda la humanidad, trayendo muerte y condenación; pero está disponible la única “vacuna” para inyectarte una vida nueva y eterna: el sacrificio de Cristo.
Creer en ello, es el primer paso que tienes que dar para tener una correcta relación con Dios.
Ora así: Padre Dios, te pido perdón por mis pecados que me traen muerte y maldición. Creo que Jesús cargo el castigo que me correspondía y por sus méritos, por tu gracia y amor, recibo una vida nueva y eterna. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!
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