Salmo 23:1, 5

Salmo 23:1, 5

Dios es mi Pastor, nada me faltará. Me prepara un banquete en presencia de mis enemigos. Me honra ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones.

A David le faltó un padre que lo ame, lo proteja, pero Dios ocupó ese lugar y lo lleno de amor; carecía de buenas comidas en la mesa de su casa, pero el Señor lo alimentaba espiritualmente; su familia lo deshonraba enviándolo desde niño a cuidar ovejas, dejándolo a merced de leones y osos, pero Dios lo honró y ungiéndole como rey; podía haberse llenado de enojo, rencor, ira, odio, pero su copa rebozaba de la Presencia de Dios; podría haber tenido una vida bajo maldición, pero desbordo de bendiciones.

¡Que así sea también con vos!

Ora así: Dios, Tu eres mi Padre, y aunque me haya faltado de todo, ¡nada me faltara! Me vacío de todo pensamiento negativo del pasado, perdono a quienes me hicieron mal. Llena mi “copa” de tu amor, ungeme con tu Poder para que en cada actividad me vaya bien, protégeme de todo mal. Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Martes!