Salmos 18:32-36
Dios es el que me reviste de poder y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de venados y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla. Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mí y mis pies no han resbalado.
Los ojos naturales nos dicen que es imposible, que no hay salida; pero con los ojos de la fe podemos ver nuestro territorio ensanchado, nuestra vida engrandecida, con poder del Cielo para llegar donde otros no pueden, con fortaleza en nuestras manos para enfrentar cualquier obstáculo, con protección sobrenatural para defendernos de quienes quieren nuestro mal. ¡Él hace perfectos nuestros caminos!
Orá así: Señor, acepto tu Palabra que me levanta en este día y me ayuda a buscar tu perfecto Camino. Creo que puedo ir por donde nadie ha transitado, y llegar adonde nadie ha llegado, avanzando en las fuerzas de tu Espíritu. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Domingo!