Salmos 28:2
Escucha mi oración que pide misericordia, cuando clamo a ti por ayuda, cuando levanto mis manos hacia tu santo templo.
“¡Arriba las manos!” Es la orden para que te rindas reconociendo la autoridad de otro.
Levantar las manos a Dios es un acto de rendición de tu voluntad a Él, pero también de dependencia, de pedido de ayuda, como hace un niño cuando eleva sus manos para que su padre lo alce frente a un peligro.
Ora así: Padre Dios, escucha mi oración que pide misericordia, clamo a Vos, levanto mis manos hacia el Cielo, en entrega y pedido de ayuda. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!