Salmos 3:5-6

Salmos 3:5-6

Me acosté y dormí, pero me desperté a salvo, porque el Señor me cuidaba. No tengo miedo a los diez mil enemigos que me rodean por todas partes.

Cuando durante el día solo piensas en los problemas que te rodean, es inevitable que por la noche los temores te dominen, no podrás descansar bien y te despertarás sin las fuerzas que necesitas.

Por eso, no permitas que las preocupaciones te roben la paz, recibe su protección sobrenatural, cree que te salvara de toda circunstancia adversa, descansa en Él por la noche, camina en sus fuerzas de día.

Ora así: Padre Dios, decido confiar en Vos, entregando todas mis cargas en tus manos, enfrentando este día en tus fuerzas. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Martes!