Salmos 42: 7-8
Oigo el tumulto de los embravecidos mares mientras me arrasan tus olas y las crecientes mareas. Pero cada día el Señor derrama su amor inagotable sobre mí, y todas las noches entono sus cánticos y oro a Dios, quien me da vida.
Al igual que el salmista, cuando te encuentres en medio de un mar tormentoso, a punto de ahogarte por las oleadas de problemas, recuerda el amor inagotable de Dios, ora a Él durante el día, entona cantos de esperanza durante la noche.
Tu descanso será reparador y siempre tendrás fuerzas sobrenaturales para vencer cada situación.
Ora así: Padre Dios, ¡líbrame del mar embravecido! Recibo tu paz, sabiduría para llegar a la orilla, fuerzas para mantenerme firme. Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Jueves!