Salmos 46:1-2
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas. Por eso no tenemos ningún temor. Aunque la tierra se estremezca, y los montes se hundan en el fondo del mar.
Aunque un problema inesperado te estremezca y pareciera hundirte, refugiate en la “fortaleza” de Jesús, pídele auxilio a tu Salvador; no te dejes intimidar por dura que sea la situación.
Ora así: Padre Dios, gracias por ser mi Protector y Defensor, mi auxilio, amparo y fortaleza. Tu eres la persona donde refugiarme hasta que pase la tempestad. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Sábado!