Salmos 63:4-5

Salmos 63:4-5

Toda mi vida te bendeciré, y a ti levantaré mis manos en oración. Quedaré muy satisfecho, como el que disfruta de un banquete delicioso, y mis labios te alabarán con alegría.

El rey David estaba agradecido por todo lo que había recibido, y expresó su bendición orando y cantando.

Bendice cada día a tu Dios Padre, incluso por aquello que ya estas acostumbrado a experimentar, porque todo es don de Dios: la salud, tu familia, el trabajo, las relaciones.

Solo lo que se reconoce, se valora, y si lo valoras, lo cuidas. De lo contrario lo terminaras perdiendo. Por eso cada día bendice a Dios reconociendo que todo lo que recibiste de Él.

Ora así: Padre Dios, gracias por todas tus bondades, por este día de vida, por mi familia, por darme el sustento. Levanto mis manos con alegría en agradecimiento por todos tus beneficios. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Miércoles!