Salmos 66:16-19
Vengan y escuchen todos los que temen a Dios, y les contaré lo que hizo por mí. Pues clamé a él por ayuda, lo alabé mientras hablaba. Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado. ¡Pero Dios escuchó! Él prestó oídos a mi oración.
El pecado es una barrera que te separa de Dios y la respuesta a tus pedidos.
Por eso confiesa, arrepiéntete, pídele perdón y tené fe, porque por su gracia y misericordia te escuchará.
Ora así: Padre Dios, te pido perdón por todos mis pecados y entrego mi vida a Jesús para hacer Su voluntad. ¡Dame tu bendición! Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Domingo!