Salmos 8:1-2
Señor y Dios nuestro, ¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! Las alabanzas de los niños de pecho son tu mejor defensa contra tus enemigos; ellas silencian a tus vengativos adversarios.
Dios no necesita defenderse con personas poderosas o altamente preparadas; para mostrar su grandeza usa lo pequeño, y lo débil para manifestar su poder.
Por eso, ante cada adversidad, no pienses en tus escasos recursos; cambia el clima espiritual adverso que te rodea, defendiéndote con fe, y avanza alabando a Dios.
Ora así: Señor y Dios, ¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre mi vida! Mi alabanza es mi mejor defensa contra toda adversidad. Tus fuerzas me capacitan para la victoria. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Sábado!