Salmos I06:19-21
En el monte Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro fundido, y lo adoraron: ¡cambiaron al Dios glorioso por la imagen de un buey que come hierba! Olvidaron a Dios, su Salvador, que había hecho grandes cosas en sus vidas.
Dios nos salvo, nos perdono, nos sanó, nos restauró, nos libero.
Nunca cambies a este Dios glorioso, alejándote de Él, olvidando sus hechos poderosos, para confiar en tus propias fuerzas, en lo material y hasta en ídolos o hechiceros.
Ora así: Padre Dios, reconozco que por confiar en mis habilidades te he dejado de lado, he puesto lo material en primer lugar y hasta cambie tu Gloria eterna por imágenes de hombres mortales.¡Perdóname! Vuelvo hoy a Vos, creyendo que eres totalmente necesario y suficiente para mí. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!