San Juan 13:6-8
Simón Pedro, le dijo: Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús contestó: Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás. ¡No! protestó Pedro. ¡Jamás me lavarás los pies! Si no te lavo, respondió Jesús, no vas a pertenecerme.
La costumbre de la época era que los sirvientes lavaban los pies al ingresar a una casa, ya que estaban sucios por los polvorientos caminos y hasta el estiércol de los animales que andaban por aquellas calles.
Jesús, al lavar los pies a sus discípulos, les estaba dejando algunas enseñanzas a ellos y también para nosotros:
# la importancia de servir a los demás y no esperar ser “servido”;
# la necesidad de estar limpios diariamente por medio de Jesús de aquel “estiércol” que se nos pega en nuestro caminar.
Este Devocional Diario que recibes y compartes tiene el mismo propósito que el usando en aquella época:
# es para que transformes tus pensamientos,
# cambies tu modo de hablar,
# limpies tu conducta hasta de lo que parecen pequeños pecados, pero que te contaminan y hace falta confesarlos para que Sus bendiciones sigan fluyendo.
Ora así: Padre Dios, te pido perdón por los pecados que cometo diariamente. me arrepiento, y doy lugar a tu poder para que me transforme. Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!