San Juan 9:1-3
Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? le preguntaron sus discípulos. ¿Fue por sus propios pecados o por los de sus padres? No fue por sus pecados ni tampoco por los de sus padres, contestó Jesús. Nació ciego para que todos vieran el poder de Dios en él.
Con cuánta facilidad, ante la adversidad, surge la acusación: “algo habrá hecho”.
Es verdad que el pecado atrae la maldición, pero si te arrepientes y la clavas en Su cruz, quedas en completa libertad para recibir la bendición de Dios.
Ora así: Padre Dios, reconozco que he pensado que lo malo tiene más poder que lo bueno. Te pido perdón por mis pecados, clavo en la cruz toda maldición, y absorbo toda bendición que dejo para mi vida. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!