San Lucas 10:30-34
Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones, que le robaron todo lo que tenía y lo hirieron, dejándolo casi muerto. Por el camino descendía un sacerdote, y aunque lo vio, siguió de largo. Pero un extranjero, que iba de camino, se acercó al hombre y, al verlo, se compadeció de él y le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura y lo llevó a una posada, y cuidó de él.
En esta historia de Jesús, se manifiestan tres tipos de personas:
1 – El “ladrón”, que piensa “lo que es tuyo es mío”, y usa cualquier medio para conseguir su objetivo.
2 – El “Indiferente” que dice “lo que es mío, es mío“, y no le importa lo que suceda a su alrededor.
3 – El “Misericordioso”, que practica “lo que es mío, es tuyo” y da desinteresadamente.
¿Qué tipo de persona sos vos?
Ora así: Padre Dios, renunció a ser egoísta, a usar cualquier medio para lograr mis metas. Decido ser misericordioso con las necesidades de otros, para alcanzar también tu misericordia. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Jueves!