San Mateo 15:25-28

San Mateo 15:25-28

La mujer fue a arrodillarse delante de él, diciendo: ¡Señor, ayúdame! Jesús le contesto: No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perritos. Ella le dijo: Sí, Señor; pero hasta los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces le dijo Jesús: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres. Y desde ese mismo momento su hija quedó sana.

Esta mujer extranjera, se acerco y humillo ante Jesús, aprovechando la oportunidad para que su hija sea sanada, rompiendo todas las barreras culturales, creyendo que una migaja del Cielo era suficiente para terminar con los planes del infierno.

Los milagros, las sanidades, las transformaciones, suceden donde hay fe. Una sola gota del cielo es un manantial para tu necesidad. ¡Creé, pídele humildemente al Señor, avanza!

Ora así: Padre Dios, creyendo que con Vos todo es posible, enfrento con fe y determinación toda dificultad. En el Nombre de Jesús, amén.

¡Bendecido Viernes!