San Mateo 3:11
Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y vuelven a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Una película mostraba la crisis por falta de gasolina y los dueños de poderosos y valiosos automóviles se tenían que movilizar a pie, con sus propias fuerzas.
Hoy también, muchos que creen en Dios, que incluso han sido bautizados, se siguen moviendo con sus fuerzas, porque no buscan el poder que les da otro bautismo, el del Espíritu Santo, que solo Jesús puede dar.
Ora así: Padre Dios, gracias por el inmerecido regalo del Espíritu Santo. No quiero seguir batallando en mis actividades cotidianas solamente con mis fuerzas. Por eso te pido que ahora Jesús me llenes de tú Espíritu. ¡Lo recibo! Amén.
¡Bendecido Domingo!