SERIE: La fidelidad de Dios
Texto: Lc.12.6-7
Objetivo: Poner toda nuestra confianza en el Señor.
6¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. 7Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Lc.12.6-7
INTRODUCCIÓN
- ¿Quién de nosotros no ha sentido temor? ¿Quién no se siente afligido por la situación en la que estamos viviendo en el país y en el mundo?
- En medio de esta global “agitación de todas las cosas”, ¿en qué está enfocada la preocupación de Dios? ¿Será en los eventos de Europa? ¿Será que esta preocupado por la guerra de Rusia y Ucrania?
- No. La Biblia nos dice que La mirada de Dios está puesta sobre sus hijos. “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia.” Salmos 33.18
- Incluso, en medio de las grandes guerras mundiales, el primer enfoque de Dios no está en los tiranos. Su enfoque está en cada circunstancia que sucede en las vidas de sus hijos.
- DIOS SE PREOCUPA POR SUS HIJOS.
- Nuestro Señor es consiente de todo lo que se mueve en la Tierra, de todo lo que respira.
- Aun así, su mirada está primordialmente enfocada en el bienestar de sus hijos.
- Él ha fijado sus ojos en los dolores y necesidades DE CADA MIEMBRO DE SU CUERPO ESPIRITUAL.
- Dicho de una forma simple, cualquier cosa que nos afecte, le preocupa a Él.
- En el contexto del mensaje de hoy, el Señor Jesús no solo advierte a los discípulos de una futura persecución, sino que menciona tres fuentes —del judaísmo oficial, del gobierno romano y de su propia familia— y les aconseja qué hacer cuando viene la persecución.
- Al parecer los discípulos tienen miedo de llevar el mensaje del evangelio, ellos tenían temor o aflicción o lo tendrían en algún momento y el Señor les dice:
Lc.12.4 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. 5Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.
- Jesús les exhorta a temer a Dios más que a los hombres (12.5).
- Lo peor que el hombre puede hacer es matar el cuerpo y, si eso ocurre, el alma va a Dios.
- Pero Dios puede hacer que tanto el cuerpo como el alma perezcan. Al declarar esto, queda la sensación de que el dolor experimentado en nuestro cuerpo no es importante para Dios.
- Pero Jesús, anticipando lo que sus discípulos pudieran pensar en ese momento, les da dos razones por las que ellos no deben tener temor.
- EL CUIDADO DEL SEÑOR
Lc.12.6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
Lc.12.7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
- La primera razón para no temer es cuando les dice: “más valéis vosotros que muchos pajarillos” (12.7)
- En los días de Cristo, estos pajarillos eran la carne de los pobres y se vendían a dos por un centavo.
Mt.10.29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
- Jesús dijo que ninguna de ellos caía a tierra sin que lo supiera nuestro Padre.
Cae – G4098 – pipto (πίπτω, G4098), caer, prostrar. Véanse CAER, FRUSTRAR, POSTRAR. ¶
- El uso que le da Jesús al verbo “caer” en este versículo, va más allá de la muerte de un ave.
- El significado arameo es “posarse sobre la tierra”, en otras palabras, “caer”, aquí indica hasta el mínimo sobresalto que un pequeño pajarillo hace.
- Con esto Cristo nos está diciendo: “La mirada de tu Padre está puesta sobre el pajarillo, no sólo cuando muere, sino cuando se posa en tierra. A medida que el pajarillo aprende a volar, cae del nido y comienza a brincar sobre la tierra. Y Dios ve hasta la lucha más pequeña que éste tiene. Él se preocupa de cada detalle de su vida.”
- Jesús enseña esta reconfortante verdad mostrando la manera minuciosa en que Dios cuida de su creación, específicamente de los pajarillos.
Lc.12.6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
- Es muy alentador pensar que Dios se ocupa aún de cosas que para muchos no tienen ninguna importancia.
- Si Dios cuida aún de estos pajarillos de “poco valor”, cómo no se ocupará de ti que, según Jesús, vales más.
- Esto es así porque llevas en ti la imagen de Dios (Gn.1.26-27) y, además, “él [te] compró con su propia sangre” (Hch.20.28, LBLA).
- EL CONTROL DEL SEÑOR
- Hay una segunda razón por la que Jesús afirma que sus discípulos no deben temer:
Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Lc.12.7
- Dios conoce a los suyos de manera personal y detallada.
- Es la misma lógica de los pajarillos.
- Si tus cabellos están contados, Dios tiene conocimiento y control de todos los demás detalles de tu vida.
- En sus manos estás seguro y bajo su cuidado puedes descansar.
- Él nunca te fallará y está siempre en control.
- En otras palabras, Aquél que creó y contó cada estrella, que monitoreó cada acto del Imperio Romano, que guarda a las galaxias en sus órbitas, tiene sus ojos fijados en ti.
Y, Jesús pregunta: ¿No valéis vosotros mucho más que ellos?”
- UNA PROMESA PARA EL FIEL MENSAJERO.
Lc.12.8 Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; 9mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
- Finalmente, Jesús les promete a sus mensajeros que su fidelidad tendrá recompensa aquel día.
- Muchos serian tentados a negar el nombre de Cristo como ocurrió en los tiempos de Jesús.
- Muchos tienen miedo de hablar de Jesús.
- Tienen miedo de testificar lo que Dios hizo en sus vidas.
- Eso tendrá consecuencias para las personas que tengan temor o miedo de hablar.
- Pero el que lo confiese su nombre, el que no niegue su nombre, el mismo Jesús lo confesará delante de los ángeles en el cielo en el día del Juicio final.
- El día en que todo saldrá a luz. Lc.12.2-3
Para reflexionar
Dijo el petirrojo al pajarillo, “De verdad quisiera saber Porque estos ansiosos seres humanos se afanan y se preocupan tanto.”
Dijo el pajarillo al petirrojo, “Amigo, pienso que debe ser ¡Que no tienen un Padre celestial que los cuida como a nosotros!”
- Dos pajaritos preguntándose por el constante afán y la agobiante ansiedad de los seres humanos – entre ellos llegan a la conclusión de que es así porque, en contraste con ellos, no deben tener un Padre en los cielos quien los cuida como a ellos.
- Podríamos decir. Estos pajaritos están equivocados porque sabemos que no es así.
- Sí tenemos un Padre celestial que nos ama y quien nos cuida.
- Pero se nos olvida. O no lo creemos de verdad.
- Aun el más sencillo y el más barato de los pajaritos, el pajarillo, sabe que ni uno de ellos es olvidado delante de Dios.
- ¿Por qué nos angustiamos entonces?
- Jesús nos asegura que aun nuestros cabellos, por muchos o pocos que sean, están contados por su Padre.
- Si se preocupa entonces por algo tan sencillo como nuestro pelo, ¿no se preocupará también por las demás situaciones complicadas de nuestras vidas, hasta si nos quieren matar?
- ¿Por qué tememos? Tú y yo valemos más para Dios que muchos pajarillos.
- Jesús nos manda a no afanarnos por nuestras vidas, ni por la comida ni por el vestido.
- Nos invita a mirar las aves del cielo – no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros – Dios mismo los alimenta.
- Si nosotros por lo tanto valemos mucho más que ellos, ¿no podremos y deberíamos confiar de que el Padre celestial conoce nuestras necesidades y que a nosotros también nos va a cuidar y proveer?
- Amig@: ¿estás afanado y angustiado hoy por tu vida?
- ¿Corres por aquí y por allá buscando como suplir tus necesidades y las necesidades de los que amas?
- ¿Te sientes solo en tu corre-corre, como si tu sobrevivencia y tu bienestar dependieran solo de ti?
- Recuerda a nuestros amiguitos el petirrojo y el pajarillo: relajados, descansados y confiados – porque saben que Dios Padre en los cielos los guarda y los cuida. No los olvida.
- Amig@, ten fe y la confianza de que tú vales mucho, mucho más que ellos.
- Dios no te ha olvidado y no te ha dejado solo – nunca te olvidará y nunca te dejará solo.
- Porque “… Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.” (Deuteronomio 31.8)
- Pon tu confianza en Dios – si cuida a los pajaritos más sencillos, seguramente y sin duda tendrá cuidado también de ti.
Dios te bendiga.
