ESTUDIO BÍBLICO – Lucas 10.1-20
V1: “Después de estas cosas…” Esta frase siempre vincula el pasaje de la Escritura presente con el que le precedió. Algo significativo ha ocurrido previamente que tiene efecto sobre los versículos que están por venir. Así que surge la pregunta: “¿Después de qué?”
La respuesta se encuentra claramente en Lucas 9.57-62; Jesús ha estado definiendo y describiendo lo que significa ser Su discípulo.
Grandes multitudes han sido atraídas hacia él para escucharlo hablar, para ver Sus milagros y para comer el pan que provee en el desierto. Pero no todos llegarían a ser Sus discípulos.
- Llegar a ser un discípulo de Jesucristo significaría abandonar la comodidad y la seguridad material (vs.57-58).
- Significaría ser fieles a él por encima de cualquier otra relación en la tierra (vs.59-60).
- Demandaría una devoción exclusiva que no sería distraída por otros intereses (vs.61-62).
- El nombramiento de los Setenta por Jesús ocurre después de que él ha definido lo que es ser un discípulo.
- Si somos sus discípulos iremos a donde nos envíe y haremos lo que él nos diga que hagamos.
Este es el asunto espiritual que enfrenta el cristianismo en el momento en que estamos del siglo XXI. ¿Seremos discípulos de Jesucristo?
- Hay muchas personas que son miembros de una iglesia, que han sido bautizados y su nombre está inscrito en los libros de membresía de la iglesia, quienes se presentan ocasionalmente para participar en la Cena del Señor y en los días festivos, ¿pero cuantos de ellos son verdaderamente Sus discípulos?
- No es suficiente ser considerado un “buen cristiano.”
- De hecho, el término cristiano ocurre muy pocas veces, sólo tres, en toda la Biblia (Hechos 11.26; 26.28 y 1º Pedro 4.16).
- En contraste, el término discípulo aparece más de doscientas cincuenta veces. ¿Has llegado a ser un discípulo de Jesucristo?
“designó el Señor también a otros setenta.” No significa aquí que fueron ordenados. De hecho, la palabra usada aquí en ningún sentido sugiere una ordenación. Más bien se refiere al hecho de comisionar a alguien para una responsabilidad o tarea específica.
- El énfasis está en que fue Jesús quien hizo la elección y les dio la comisión a estos setenta.
- Si usted está a punto de comenzar una Casa de Paz, grupo de oración o como quiera que se llamen en su comunidad o en cualquier otro lugar, eso no puede ser resultado de la persuasión humana. Más bien debe ser el resultado de su propia convicción de que Dios quiere que usted lo haga.
- Es él quien le ha escogido y le ha encargado el cumplimiento de esta tarea.
- Nuestro enfoque es en comisionar a personas que son cristianas para la tarea de entrar en cada ciudad y lugar donde Jesús desea venir.
- Esto tiene que ser el resultado de la obediencia espiritual a la voluntad de Dios.
- Ni hombres ni mujeres pueden ser persuadidos o halagados para que vayan a las comunidades a comenzar iglesias.
- Dios debe hablar a su corazón y darles una carga para comenzar iglesias en los lugares donde él ha decidido ir.
- Esto no siempre será donde o cuando nosotros hayamos elegido.
“a otros setenta…” Aparentemente estos no son los doce. Estos setenta son “otros” distintos a los doce.
- La estructura del griego nos permite traducir esta parte de la oración como los setenta y dos. Ya fuere que hayan sido setenta o setenta y dos, no pertenecían al clero, puesto que éste no existía.
- Estos solo son cristianos comunes, como los doce que tenían que trabajar para ganar su pan.
- Jesús creía que las personas comunes podían seguir su instrucción exitosamente y alcanzar a otros en las ciudades a las cuales él tenía la intención de llegar. Jesús confiaba en esas personas.
- Teniendo solamente dos años de ministerio terrenal, rápidamente organizó un asalto significativo en la región enviando personas [comunes] delante de él.
- El Ministerio Profético Shekináh se esfuerza por seguir el patrón de Jesús, se enseña y se da el apoyo necesario para que cristianos comunes lleven el evangelio a toda ciudad y lugar.
- Si hemos de llevar el evangelio a cada ciudad y lugar en nuestra región, tiene que hacerse por discípulos comunes.
- Este siempre ha sido el método de Dios al saturar una determinada región con el evangelio.
- Nosotros no contamos con suficientes pastores ordenados y egresados de los seminarios para que vayan a cada ciudad y pueblo de nuestra provincia.
- Además, no tenemos suficiente dinero para sostenerlos en esta misión.
- En los primeros tiempos de la iglesia, los discípulos fueron esparcidos a través de Judea, Samaria y Galilea. En Hechos 8.1 la Escritura declara que se desató una gran persecución contra los cristianos en Jerusalén dando como resultado que “todos fueron esparcidos por las tierras de Judea, y Samaria, salvo los apóstoles.”
“a quienes envió de dos en dos.” Jesús no los envió solos. Era muy importante que fueran en equipo.
- Trabajar con un compañero les ayudaba a evitar el peligro de desanimarse y a fortalecer su efectividad, complementando las habilidades y talentos de uno para con el otro.
- El principio es ir en equipo. El número de los componentes puede variar, al menos deben ir dos, pero pueden ser más.
- El libro de Los Hechos claramente refleja la sabiduría de la iglesia primitiva al seguir este principio.
- La primera experiencia misionera de Pablo fue con un equipo de tres personas: él, en ese entonces conocido como Saulo de Tarso; Bernabé, el líder; y Juan Marcos.
- Marcos no continuó en todo el viaje, regresando a su casa desde Panfilia (Hechos 15.38).
- En el segundo viaje, Bernabé decidió llamar de nuevo a Marcos, y Pablo partió con Silas (Hechos 15.39-40). Más tarde se agregaron Timoteo y Lucas (Hechos 16.1-3; 10).
- Claramente estos esfuerzos se hicieron en equipo.
Nota: Conforme Dios ponga en usted una carga por su comunidad, compártala con otros. Pídales que oren con usted al respecto. Confíe en Dios para dejar en el corazón de alguien la invitación de ir con usted como parte del equipo para ayudarle con esta preciosa carga.
