Los Valores de Nuestra Congregación.

Nuestra congregación se erige sobre un conjunto sólido de valores fundamentales que nos definen como comunidad de fe y nos guían en nuestro andar cristiano. Estos valores son el faro que ilumina nuestro camino y nos mantiene firmes en la verdad revelada por Dios. En donde Dios mismo es como nuestro principio y fin, hasta el propósito eterno que Él tiene para la humanidad, cada uno de estos valores son esenciales para nuestra identidad y misión. Por lo tanto, nuestra visión, misión y estrategia se fundamentan en valores del Reino de Dios. De lo contrario, no seguiríamos el diseño divino. Los valores que sostienen nuestra comunidad son:

  • Dios. Reconocemos a Dios como el Creador soberano, el Eterno, el Alfa y la Omega, el centro de nuestra adoración y el fundamento de nuestra fe. Todo lo que somos y hacemos tiene su origen y su razón de ser en Él.

Creemos en un solo Dios trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. A Él amamos con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Él es la prioridad máxima de nuestro amor, obediencia y adoración, por encima de todas las cosas.

Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Lucas 10.27

  • La familia. Creemos que la familia es un pilar fundamental en el Reino de Dios, y que ella es una institución planteada y llevada a cabo por Dios, el creador. Constituida por un hombre y una mujer, según el diseño divino. Génesis 1:27

Valoramos profundamente la institución de la familia, cimentada en el amor y el respeto mutuos. Es en el seno familiar donde se forjan los primeros cimientos de nuestra fe y se transmiten los valores más preciados.

  • Las Escrituras. Creemos en las Sagradas Escrituras como la verdad absoluta, total e inspirada por Dios, que es el fundamento para nuestra vida.

2º Timoteo 3.16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Por lo tanto, las Sagradas Escrituras son nuestra autoridad suprema, la Palabra infalible de Dios que nos guía, corrige y capacita para toda buena obra.

  • El Reino de Dios. Creemos, que el Reino de Dios es el gobierno invisible, absoluto y verdadero de Dios. Creemos y practicamos sus valores, principios y leyes.

En Mateo 6:33, Jesús dice: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Cuando Jesús habla del «reino de Dios«, se refiere a varios aspectos interrelacionados:

El reinado soberano de Dios: El reino de Dios implica el señorío y la autoridad suprema de Dios sobre todas las cosas. Es reconocer que Él es el Rey y Gobernante sobre el universo entero.

La esfera de su gobierno: El reino de Dios es el ámbito donde la voluntad de Dios se hace y su dominio es reconocido. Tanto en el cielo como en la tierra, donde quiera que Dios reina, allí está su reino.

La venida del Mesías: Jesús vino a inaugurar el reino de Dios en la tierra. Mediante su vida, muerte y resurrección, estableció las bases para el pleno advenimiento de este reino eterno.

La realidad presente y futura: El reino de Dios ya está presente de manera espiritual en los corazones de los creyentes, pero también se manifestará en toda su plenitud cuando Cristo regrese y establezca su reino milenial y eterno.

La súplica por su venida: Al pedir que venga el reino de Dios, oramos por la consumación de su reinado perfecto sobre toda la creación, donde su voluntad se haga cabalmente.

En resumen, buscar el reino de Dios es poner en primer lugar su señorío, vivir en obediencia a sus mandatos, trabajar para que su voluntad se haga en la tierra, y aguardar con esperanza la venida gloriosa de su reino eterno de justicia, paz y amor.

  • El carácter de Cristo. Creemos que la meta de todo hombre y mujer en la tierra es menguar cada día más y anhelar el carácter de Jesús en su vida. Es decir, ser llenos de bondad, integridad, humildad, obediencia, temor de Dios, santidad, madurez y entrega incondicional.

Por ello, creemos que Jesús es nuestro modelo a imitar, honrar, glorificar, adorar y seguir hasta que regrese.

Romanos 8.29 Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos.

  • El propósito. Creemos que todo ser humano nació y fue creado por Dios con un propósito trazado en la eternidad; y que cuando lo descubre y lo desarrolla, deja un legado en la tierra. Entonces, puede decirse que esa persona ha tenido éxito.

Eclesiastés 3.11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

  • El progreso. El deseo de Dios es que prosperemos en todas las áreas de la vida. Por eso, el crecimiento constante es un valor para nosotros; madurar, progresar, alcanzar nuevas dimensiones y niveles de fe, visión, gloria y bendición.

3 Juan 1.2 VRV Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

NTV Querido amigo, espero que te encuentres bien, y que estés tan saludable en cuerpo, así como eres fuerte en espíritu.

BLS Amado hermano, le pido a Dios que te encuentres muy bien, y también le pido que te vaya bien en todo lo que hagas, y que tengas buena salud.

  • La transferencia generacional. Creemos que nuestro Dios es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, trascendiendo generaciones. Los padres tienen la capacidad y la gracia de impartir a sus hijos, tanto espirituales como naturales, la herencia material, emocional y espiritual que han alcanzado.

Es nuestro compromiso transmitir fielmente nuestros valores y creencias a las generaciones futuras, dejando un legado duradero de fe y fidelidad a Dios.

Continua…

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